Mi trayectoria desemboca en una visión transversal del lenguaje musical tras décadas de exigencia en la élite

¿Quién es Alberto Paulos?

Un devoto del rigor y de la escucha consciente

Mi vida ha sido una persecución obsesiva por algo que hoy escasea: el rigor.

Dejé que el Cuarteto Casals le inyectara un rigor técnico obsesivo para luego saltar al barroco, cruzar el charco hasta Berklee y terminar mezclando la tripa del chelo con la polirritmia africana y el jazz manouche.

Mi trayectoria no es una lista de éxitos, es una acumulación de impactos y cicatrices que me han permitido entender el lenguaje de la música con precisión. Sé lo que es que el oficio te duela y sé lo que es que el oficio te libere. Solo cuando limpias el ruido empiezas, de verdad, a sonar. En un mundo lleno de músicos ejecutores, yo me dedico a la escucha consciente.

Hoy, desde Valencia, utilizo esas décadas de 'impactos' para que otros músicos dejen de dar palos de ciego. No enseño a tocar; entreno el criterio y la ejecución con una precisión casi quirúrgica.

El viaje

1

El punto de inflexión (Zaragoza, 2005 - 2009)

En el Superior, cuatro años de cámara intensiva con el Cuarteto Casals me inculcaron un rigor técnico y expresivo obsesivo. Me contagié de esa exigencia para siempre, así que al descubrir la música antigua su impacto me obligó a viajar constantemente para aplicarla también con arco barroco y tripa.

Clases con Christophe Coin, Bruno Cocset, Jonathan Manson, Anner Bylsma...

Buscaba otro rigor: el estilístico y estético. Cuando Jaap ter Linden me propuso ir a La Haya, no dudé.

2

A hombros de gigantes (La Haya - Saintes, 2009-2011)

En el Koninklijk Conservatorium de La Haya acompañé como continuo en las clases de mis ídolos: los hermanos Kuijken, Wilbert Hazelzet, Ton Koopman, Elisabeth Wallfisch...

Diez veces al año iba a Francia al máster Musique: Recherche et Pratiques d’Ensemble / Orchestre classique et romantique, donde acompañé a solistas como Robert Levin, Lucy van Dael o Ronald Brautigam bajo la dirección de Philippe Herreweghe, Hervé Niquet o Marc Minkowski.

Dos años intensos formando un criterio acumulativo.

3

Madurez profesional (Madrid, 2010-2015)

Volví a España deseoso de propagar todo lo adquirido así que me formé para ello con la docencia en mente: Másters del profesorado y de Comunicación Cultural.

Impartí clases a todos los niveles y edades mientras recorría Europa con conjuntos historicistas como la Jeune Orchestre Atlantique, Harmonia del parnás o La Spagna.

Del oficio recibido al oficio compartido. Pero siempre queda más por explorar.

4

La expansión del lenguaje (Boston, 2014 - 2016)

Berklee fue efervescencia creativa constante. Pasé de la tripa al chelo eléctrico y de los tratados del XVIII a la polirritmia africana, el jazz manouche o la producción contemporánea. Toqué en musicales de Broadway y conciertos con Juan Luis Guerra.

Trabajé como músico de estudio y creé departamentos híbridos clásico-modernos. Con el Master of Music in Theory and Ear Training puse el foco en la escucha consciente aplicada a la interpretación. Requisito fundamental.

5

El sistema operativo (Valencia, 2016 - Presente)

La escucha consciente es la base de mi trabajo de vuelta en España.

Como productor artístico y mentor, optimizo el rendimiento de músicos minimizando el ensayo y error del aprendizaje desestructurado.

Aplico el rigor de estas décadas en una metodología diseñada para construir criterio y ejecutar con agencia. Un proceso que integra la atención plena en la escucha, la intención clara en el discurso y la acción precisa en la técnica.

Un sistema operativo para que el oficio gobierne al ruido.